Batman el Caballero Oscuro, y tan oscuro
By Darth Vicious
Batman el Caballero Oscuro es, a todas luces, la reinvención definitiva del concepto de Batman. Un personaje trillado y más que trillado, que ha conocido todas las épocas y todos los formatos, desde que allá por los albores de la II Guerra Mundial, fuera creado por Bob Kane. Sí, Batman, el que vestía con mallas en los 60 y decían que tenía a Robin de pareja no sólo en las calles frente al crimen sino también a la salida del trabajo, después de fichar. El concepto del Hombre Murciélago ha quedado nuevamente perfilado, y qué queréis que os cuente, este Batman me gusta más.

Olvidémonos del mundo del cómic. Más de uno y más de dos dirán que Tim Burton no fue novedoso, que únicamente se subió a un carro inaugurado, entre otros, por Frank Miller con su Dark Knight Returns, verdadero coloso del noveno arte, una obra fundamental del mundo del tebeo, un cómic adulto, en el sentido menos pornográfico de la palabra. El cómic tiene su mercado, minoritario, la verdad, y el cine tiene un mercado amplio, muy amplio. Lo que pega fuerte en el mundo del cómic lo conocen los que visitan las tiendas de cómics o los que hacen colecciones. Lo que pega fuerte en el cine lo anuncian por todas partes y hasta tiene su hueco en los telediarios. De modo que, a los efectos del gran público, el punto de ruptura con el Batman que existía en el imaginario colectivo, un Batman de mantequilla que se enfrentaba a enemigos que casi daban risa (en el peor sentido de la expresión) se dio con el Batman de Burton, el que inauguró la Batmanía que arrasó medio mundo. Ese Hombre Murciélago se nos presentó como un justiciero solitario y nocturno, un ser atormentado por un pasado que aún no ha digerido, realmente partido en dos por la dualidad de su doble personalidad. Un héroe oscuro para una ciudad oscura en una noche permanente. Un personaje sin concesiones, siquiera en el traje: Fuera los de fiesta de disfraces; ahora lo que se lleva es uno acorazado, tipo armadura, y, por supuesto, completamente negra. A su altura, o más grande todavía, si cabe, un Joker magníficamente interpretado por Jack Nicholson. Un Joker chistoso, un payaso y un fantoche, cruel, sin duda, pero un bufón al fin y al cabo. El que se demostró que era el único rival de verdadera entidad. Y envolviendo la historia, una ciudad inquietante y absorbente, en una noche eterna. Muy de cómic, una atmósfera irreal, pero subyugante, sin duda.

Después vino una lenta e irremisible caída en los infiernos. Un desastre seguido de otro mayor. Y ese Batman que se había reinventado a sí mismo para afrontar los años 90 fue convirtiéndose en una especie de remedo de aquello de lo que se supone que pretendía escapar. Los malos eran cada vez más malos, pero no de malvados, sino de cutres, casposos y sin sustancia, engrandeciendo todavía más la figura del Joker, en general, y del de la primera película en particular. El Joker había sido siempre el antagonista por antonomasia del Hombre Murciélago, pero después de ver las sucesivas películas se fue viendo que era el único que valía la pena. La aparición, en la tercera, de Robin, y ya en la cuarta, de la Bat-girl, acabó por hundirlo todo. Habría hecho falta una quinta, para haber acabado viendo a los buenos y a los malos enzarzados en peleas, con puñetazos sonando a onomatopeyas gráficas, igual que en la serie de los años 60. Afortunadamente, la debacle era tan evidente que los estudios de cine decidieron dar carpetazo a la saga por una buena temporada y así evitar que el Hombre Murciélago y sus asombrosos amigos y no menos asombrosos enemigos terminaran yendo de feria en feria por todos los pueblos para presentar su bochornoso espectáculo.
En esto que llega Nolan, el solvente director de Memento, entre otras, y se reinventa nuevamente a Batman, pero from the beginning. Su Batman begins tiene el aire de una vuelta a los inicios. De querer empezar otra vez. Por eso, más que Batman es Bruce, Bruce Wayne. Casi se podría decir que se trata de una película de aventuras y acción, en la que un niño rico se convierte en un hombre en Oriente aprendiendo a luchar y a sobrevivir. Muchos salieron del cine con un regusto agradable pensando que era un buen comienzo. La película era la premisa para hacer futuras historias sobre unos moldes tan sólidos o más que aquéllos con los que comenzó Tim Burton.

Y en esto que llegamos a la apoteosis: Batman el Caballero Oscuro. La película para la que había abonado el terreno la primera de la saga. Un Batman hecho y derecho, combatiendo contra el crimen desde el minuto 1 (más o menos) de metraje. Frente a él, un Joker en estado de gracia. Porque si Nolan reinventa al Hombre Murciélago, Ledger logra reinterpretar al malo por antonomasia de la saga desde una óptica subyugante y arrebatadora. Te han podido hablar cientos de veces del papelón que hace el australiano, de que lo piensan nominar a los Óscars, de lo que quieras. Pero hasta que no lo ves en pantalla, no te das cuenta de ello. Este Joker está loco, en el más literal sentido de la palabra. Pero un loco que inquieta, que da miedo, y que gusta, al mismo tiempo. No es ya un loco fantoche, como era Nicholson, sino un desequilibrado, que no teme a nada, astuto hasta límites insospechados, capaz de cualquier cosa, sin llegar a tener remordimiento alguno. Si alguna vez un actor perfiló realmente bien lo que es un malo sin moral alguna, una representación de lo que es el caos más absoluto, seguramente fue en esta película. Y no digo que no los haya habido (caso de Hannibal Lecter, por ejemplo), pero este Joker asusta, y de verdad. ¿Por qué? Porque él no tiene límites. En un mundo en el que todos los demás sí que los tienen, morales, psicológicos, éticos…..
Sorprende ver a un Harvey Dos Caras que se pasa las tres cuartas partes de la película siendo Harvey Dent. Lo cual nos hace plantearnos si se le puede considerar un adversario de Batman en esta película. Quizá de las cosas que menos valoro de la película es la forma en la que se han trabajado la imagen de Dent como incorruptible fiscal del distrito. No me llega. No me convence del todo. Comprendo lo que pretenden transmitir, pero a mí, particularmente, no me consigue impactar del mismo modo que otros elementos de la película. Lo que sí valoro es la imagen final de la cinta, en la que Batman carga sobre sus espaldas las culpas del otrora impecable e impoluto Dent, para que éste quede como el bueno de la historia, porque la sociedad civil necesita tener héroes, símbolos a los que poder agarrarse, pero con la faz de gente normal, no enfundados en trajes sacados de una tienda de disfraces.
Respecto a la recreación de Gotham City, bueno…. es una reinterpretación de la ciudad del Hombre Murciélago bastante libre. No os esperéis una atmósfera sofocante ni un efectismo recargado que os haga reconocer el indiscutible perfume de la ciudad. Gotham adquiere carta de mayoría de edad. Aparece como una ciudad norteamericana del siglo XXI, igual que si estuviéramos hablando de Denver, Dallas, Minneapolis o la propia Chicago (que es donde se filmaron buena parte de las escenas de exteriores del film). No hay nada en ella que nos haga pensar en un universo cerrado, ajeno al resto del mundo. Una buena parte de la acción transcurre de día, quitándole a la historia ese cierto lirismo que poseían los cómics, las series de dibujos animados e incluso algunas de las películas anteriores, con su recreación de una urbe misteriosa y opresora en medio de una noche que nunca acaba.
Muy bien, de acuerdo. Bla bla bla, pero ¿por qué me gusta El Caballero Oscuro? Porque es una película de larga duración que, de ningún modo se hace pesada. Algunos harán referencia a que, tal vez, con 20 minutos menos de metraje habría estado bien. Que no habría sido necesario armar este armatroste de 152 minutos, vamos. Pues a mí no me cansó de ningún modo. Es más, habría deseado que hubiera durado más de lo que lo hizo, para seguir gozando con las diatribas morales de Bruce Wayne y las perversiones del Joker. E igual que yo pensé eso, fijo que muchos de los que fueron a ver la película hicieron otro tanto. Son dos horas y media que saben a una gran historia. Una de esas historias que merecen verse de nuevo. En lo personal, me parece que es difícil hacer una mala película con tantos grandes actores como los que se han dado cita aquí: Desde el solvente Christian Bale hasta el colosal Ledger, pasando por los consagrados Michael Caine y Morgan Freeman y el enigmático Gary Oldman. Todos tenemos en la cabeza unas cuantas películas malas, comerciales, realizadas por grandísimos actores, que te hacen preguntarte ¿por qué? ¿por qué ha puesto en tela de juicio su dignidad profesional haciendo este bodrio? Pero un plantel trufado de tantos actorazos como es éste no puede darse si no es en una obra maestra. Y El Caballero Oscuro lo es.
¿Qué le deparará a la historia del Hombre Murciélago el futuro? No tengo idea, sinceramente. Pero en lugar de frotarme las manos por tener sobre la mesa una franquicia tan rentable, me preocuparía seriamente. Porque es difícil repetir lo que se ha logrado con esta cinta. Y las comparaciones son odiosas. Pero las habrá. Y las habrá porque a buen seguro se hará una tercera parte de esta saga. Y seguramente no habrá un malo con tanto carisma como lo ha tenido este Joker. Y seguramente, aunque venga firmada por Nolan, y sea una historia redonda, no alcance las altas cotas de ésta. Si os movéis por la red, habréis comenzadoa leer noticias sobre posibles argumentos, actores y villanos para futuras entregas, pero todo eso no dejan de ser conjeturas sobre algo que en absoluto ha sido confirmado. Lo que sí que lo está es que El Caballero Oscuro marca un importante referente para el cine de súper héroes. Comparemos esta película con otras del estilo de, por ejemplo, Los Cuatro Fantásticos, y es que la comparación cae por su propio peso: Cine de calidad frente a cine de palomitas, cine que será recordado frente a cine del que ni su director se acuerda. Porque con Batman, Nolan ha sido capaz de demostrar que se puede llevar adelante una película basada en un cómic en la que se alcanza una profundidad en el terreno psicológico y moral que apenas se ha visto en ninguna película este año.














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