Mozart y la leyenda del último Réquiem
By Darth Vicious
El inmortal genio de Mozart, que tan excelsas óperas y maravillosas sinfonías nos deparó, no podía abandonar el mundo sin la estela de la leyenda y la maldición. Ésta es la historia de los últimos tiempos del artista, la historia de Mozart y el Réquiem…..

Retrotraigámonos a 1791. Nos encontramos en una Europa en plena efervescencia contrarrevolucionaria. Los franceses se han alzado en armas contra su rey y un fantasma helador recorre el continente. Allende los mares, medio mundo permanece doblegado ante el poder las potencias del Viejo Mundo. En Austria una leyenda de la música se apaga, se consume….
Unos días antes del nacimiento del último hijo del artista, cuenta la leyenda que se presentó en su casa, en medio de la noche, un desconocido, vestido de gris (o de negro, según la versión en que se base uno), que se negó a identificarse, con un muy particular encargo: Pretendía que el maestro compusiera un réquiem. Tras presentarse como un emisario, le comunicó que su encargo era solicitarle la composición expedita de un Réquiem. Mozart no debía preguntar por la identidad del personaje ni de su patrón. No le sería impuesta ninguna limitación estilística. Él sólo debía darse prisa y asegurarse de la calidad de la obra. La ruina económica en que se encontraba por entonces Mozart le hizo aceptar el encargo y las reglas impuestas. El incidente impresiono mucho al autor, por entonces ya tocado de muerte por la enfermedad. En prueba de buena fe, le dio un adelanto y acordaron en que regresaría en un mes. Pero el compositor fue llamado desde Praga para escribir la ópera La clemencia de Tito, una de las últimas obras que habría de realizar, con motivo de los festejos por la coronación de Leopoldo II.
Cuando subía con su esposa al carruaje que los llevaría a esa ciudad, el misterioso desconocido hizo nuevamente acto de presencia, y, sin desear desvelar su identidad, le preguntó por su encargo. Esto sobrecogió al compositor, intrigado, tanto por la personalidad de su furtivo cliente, como por las circunstancias y el hermetismo que lo rodeaban. En efecto, se dice que el misterioso emisario apareció varias veces para verificar los avances de la partitura, dado que no quería dejar de lado el encargo que con tanta precisión había realizado. La mente de Mozart se encontraba turbada por el enigmático personaje. Constanze, su mujer, padecía la degradación de la conducta de su marido. El compositor se creía perseguido: “seguramente alguien lo había envenenado”. Olfateaba su propia muerte. El personaje de negro no era ajeno a lo que le pasaba. Todo cobraba sentido: ¿quién sino él mismo era el destinatario de ese Réquiem fabuloso que estaba componiendo? Aquel hombre era un emisario de la muerte. El 20 de noviembre, Mozart cayó en cama. El compositor no alcanzo a completar ocho compases de la Lacrimosa cuando la muerte lo sorprendió la madrugada del 5 de diciembre de 1791. Una fosa común cerrada en una noche tormentosa y un manuscrito que inicia un periplo increíble, son los mudos testigos de la angustia que acompañó a Wolfgang en sus últimos días.
Muchas son las fuentes que aportaron a la constitución del mito del Réquiem de Mozart. Entre éstas destacamos la crónica de Friedrich Rochlitz que fue publicada en tres partes en 1798 por la revista Allgemeine Musikalische Zeitung . Sin embargo, la increíble historia del Réquiem ha sido reconstruida en los últimos años gracias al descubrimiento de nuevas fuentes, mas confiables y verosímiles.
Quién era aquel sombrío personaje, nadie lo puede asegurar con certeza: los hay que aventuran que era un enviado de alguna sociedad masónica (no olvidemos la condición de masón de Wolfgang Amadeus Mozart), pero también los hay, más prosaicos, que pretenden disipar el halo tenebroso que rodea a esta historia diciendo que no era sino un emisario del conde Franz Walsseg, cuya esposa había fallecido. El viudo deseaba que Mozart compusiese la misa de réquiem para los funerales de su mujer, pero quería hacer creer a los demás que la obra era suya y por eso permanecía en el anonimato.
Mozart, obsesionado con la idea de la muerte desde la de su padre, debilitado por la fatiga y la enfermedad, muy sensible a lo sobrenatural por su vinculación con la francmasonería e impresionado por el aspecto del enviado, terminó por creer que éste era un mensajero del Destino y que el réquiem que iba a componer sería para su propio funeral. Ya veis lo siniestro de toda esta historia.
La enfermedad le echo la garra encima hacia finales de año, después del estreno de La Flauta Mágica, una obra en la que cuentan que el genio desvelaba muchos de los secretos arcanos de la Sociedad Masónica, algo por lo que jamás fue perdonado. Antes de que acabara el año, había sucumbido. Mozart al morir consiguió terminar tan sólo tres secciones con el coro y orgánico completo: Introito, Kyrie y Dies Irae. Del resto de la Secuencia sólo dejó las partes instrumentales, el coro, voces solistas y el cifrado del bajo y órgano incompletos, además de anotaciones para su discípulo Franz Xaver Süssmayer. También había indicaciones instrumentales y corales en el Domine Jesu y en el Agnus Dei. No había dejado nada escrito para el Sanctus ni el Communio.
El estreno de este Réquiem tuvo lugar en Viena en el año de Nuestro Señor de 1793, en un concierto en beneficio de la viuda del músico austríaco. Fue la culminación de una trágica historia de misterio, decadencia y genialidad. Hoy en día, el Réquiem es una de las obras más renombradas del artista, y, aunque permanece incompleta y, por tanto, se conocen varias versiones, con diferentes arreglos, conserva una cierta belleza formal, lúgubre, eso sí, pero incontestable.
¿Queréis sumergiros en el universo lírico y profundamente triste de esta obra inconclusa de Mozart? Tenéis la ocasión de hacerlo, si así es vuestro deseo, en esta página, donde recogen buena parte del Réquiem. Disfrutadlo.














Julio 9th, 2008 at 08:27
hermoso, muy buena recopilacion, y lo mejor y mas delietable poder escuchar el ultimo aliento de este genio misterioso q hasta nustra epoca nos sigue asombrando con su musica, el mistisimo de su muerte,aun no aclarado,esa inmoralidad que lo caracteriso y lo mantendra ally por siempre, que bien que hay personas que gustan aun de la buena musica y musica para ayer, hoy y siempre.
sin mas por el momento me despido, pensando que seguiran deleitandome con cosas tan interesnates como estas.
atte: venus.